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También literatura

En esta web personal no solo se habla de la Administración, de normas… : TAMBIÉN ESCRIBO LITERATURA

ODAS AL MAR

REMA

MI HUELGA GENERAL

DUDAS

EL ENCUENTRO

NECROLÓGICAS

ODAS AL MAR

I.-Oh, mar de belleza grande y

azuladas tonalidades,

de inmensidad reconfortante,

desde la costa al horizonte

II.-Me gustas al contemplarte desde la playa, bordeando la costa, desde el balandro o sobre el acantilado,

observando tu inmensidad hasta lontananza.

Cuando te ilumina la luna llena y cuando centelleas en la mañana.

III.-Me gusta contemplarte a la hora del alba, al atardecer y cuando las luces se apagan.

Me gusta percibir tu aroma, tus sonidos y tus bellos colores.

Sentir tu piel en la mía y balancearse mi cuerpo al son de tus ondas.

IVMe gustas cuando la bruma o la borrasca apenas dejan verte.

V.-Me duele cuando manchan tu pureza y hermosura vertiéndote residuos y basura.

VI.-Me gustas cuando tu nombre es Sur, Norte, Rojo, Blanco, Negro, Cantábrico, Adriático o Mediterráneo,

 de las Antillas, del Plata o de la China

VIIMe gustas bañando cualquier tierra.

Porque la brisa a tu vera a cualquiera conmueve

Me gustas cuando el viento te mueve

ya sea el alisio, el norte, el poniente, el levante o el nordeste

VIIIMe gustas aunque estés ausente,

 no olvido tu abrazo, 

mi ansiedad se alivia si vuelvo a verte

IXNaveguemos juntos querida,

del Pacífico al Cantábrico,

del Mediterráneo al mar Caribe

del mar del Norte a las Antillas

X.-Eres cura de mis tristezas, bálsamo de mis angustias, donde busco mi serenidad, donde hayo consuelo para la ansiedad

XI.-Hoy siento tu calma, querida.

Mientras contemplo la bahía ardo en deseos de escribir las emociones de mi vida

XII.-Con la mirada puesta en lontananza,

siento la llegada del nuevo día lleno de esperanza

XIIIEl sonido del mar que me alienta,

Las olas amenizan  mis versos,

inspiran mis poemas

Mientras la brisa marina abraza mi cuerpo, acaricia los besos

XIV.-Mereces, mar, el canto de una habanera, mereces que te escriban un poema

REMA

Tengo el compromiso de escribir un relato sobre mis emociones  Pero hoy me ha salido un poema (¿o canción marina?), simples palabras de aliento para quienes (ciudadanos, funcionarios, deportistas, jóvenes o viejos, mujeres u hombres, parados o empleados, sanos o enfermos), actualmente sufran o pasen malos momentos, por el motivo que sea. Dice así:

Rema, rema, con mar calmada o marejada

no te dejes arrastrar,

siente el vaivén de tu bote y el aroma de la mar,

las olas ahogarán tus penas, 

al puerto arribarás,

escucha esta canción marina,

agarra el timón de tu vida

Mi huelga general

Estaba convocada una huelga general.

Esa noche soñé que asistía a un taller de escritura y que tenía que hacer un relato de siete líneas sobre “mi huelga general”. Me levanté a las 6, me duché, desayuné, limpié la casa y le dejé preparada a Teresa su taza de café y la tostada con mantequilla y mermelada. A continuación, me senté en la salita a escribir. Al poco se levantó Teresa sobresaltada. Me preguntó qué hacía. Le dije que “mi huelga general”. ¡Esquirol! me gritó.

DUDAS

Estoy obsesionado y confuso con la pandemia. Pero más con las normas que rigen en cada momento y lugar. Desconozco si las normas son durante diez o quince días, dudo si el lugar es todo el territorio nacional, o la comunidad autónoma, o la provincia, o el municipio y dentro de éste los comercios, la hostelería (y si ésta comprende el interior o las terrazas) y los domicilios particulares (para estos también hay normas: reuniones, familiares, allegados, número de personas). Además, están las mascarillas, que el otro día un familiar procedente de América Latina lo llama “cubreboca” y también leí en el BOE que además de poder llamarse también “cobertor facial comunitario” (¡qué susto, creí que ahora habría que cubrir toda la cara con una manta de abrigo como las que se usaban antes para la cama!), resulta que deben reunir un montón de requisitos, hasta la composición, la fecha de caducidad, otros (ahora en uso) se van a retirar en breve si no cumplen los requisitos.

Como viajo con frecuencia a Asturias y vuelvo a Madrid, y viceversa, desde unos días antes repaso minuciosamente las normas vigentes en cada Comunidad Autónoma (y las que hay para cada pueblo,  pues nunca se sabe cuándo necesitaré entrar en alguno), también reviso los salvoconductos que he de llevar para desplazarme.

Cuando en casa recibo visitas, recuento las personas que nos juntamos, me obsesiono pensando si habrán estado en contacto con algún positivo, si habrán subido por la escalera o habrán pulsado el botón del ascensor, si la mascarilla, o cubreboca, o cobertor facial comunitario que llevan, estará homologado o habrá caducado; si tendrán salvoconducto y si cumplirán la hora del toque de queda.

Estoy obsesionado. Ya he preparado los carteles  para colocar en los distintos lugares de la casa: “obligatorio el uso de mascarilla”, “guarde la distancia de seguridad”, … dudo dónde poner “cierre perimetral”

EL ENCUENTRO

Todos los días hago el mismo recorrido para ir a mi trabajo. Como está solo a quinientos metros de mi casa, voy andando. La oficina está en la misma calle pero en la acera derecha y mi casa está en la izquierda. Antes, al salir de casa, cruzaba la calle a la otra acera e iba recto por ésta hasta la oficina. Pero desde que cortaron el paso por la acera derecha para construir un aparcamiento subterráneo, a escasos metros de la oficina, salgo de casa, sigo por la misma acera y al llegar a la altura de la oficina cruzo la calle. La verdad es que desde que me pasé a la acera izquierda comprobé que era más entretenido, me cruzaba con más gente, aunque casi siempre la misma, justo en el mismo sitio, a la misma hora. Pero, sobre todo, me cruzaba con él, tan guapo, apuesto, alto, elegante… a las ocho menos cinco de la mañana, a unos cien metros de mi casa, a la altura de una lavandería; a los pocos días nos cruzábamos las miradas, después él me sonreía, enseguida se atrevió a saludarme (-buenos días, guapa, llegó a decirme)… me gustaba, todos los días esperaba ese momento. Cuando terminaron las obras, no quise cambiarme de acera ya que no quería perder “el encuentro”. Sin embargo, el primer día no lo ví. Extrañada, decidí cambiarme de acera por si él también había cambiado de lado, pero tampoco me crucé con él; al llegar a la altura del nuevo aparcamiento, éste se derrumbó, me caí, me rompí una pierna y varias costillas… En el hospital leí la noticia, también informaba de la detención, por negligencia, del que había sido encargado de supervisar las obras, varios obreros testifican que antes de las ocho de la mañana se iba del tajo; al lado, la fotografía. Era él.”

NECROLÓGICAS

 Mi marido ha vivido siempre lleno de obsesiones y manías. Mas, siempre ha encontrado soluciones. De pequeño, me contaba, observaba cómo unos niños se llevaban un chupete a la boca, otros un dedo: él, después de ciertas indecisiones, optó por chuparse dos dedos a la vez. Más adelante, cuando le salieron espinillas, creo que no dejaba de mirarse al espejo, atónito, su madre le insistía en que se untase con la pomada “clerasil”: tomó la firme decisión de operarse de la piel de su cara. En su trabajo de oficinista, le obsesionaba la forma y el lugar de colocación de los documentos y carpetas y el jefe le compraba archivadores, le mandaba a cursos de organización de archivos: se empeñó en comprar estanterías móviles y que estuviesen al alcance de su mano. Últimamente, ya con una edad muy avanzada, le preocupaba lo de la información sobre la muerte de las personas en los periódicos y la verdad es que gastaba un dineral, pues compraba hasta el diario de la provincia. El otro día quedé asombrada con la información que había recopilado: “unos vienen con bordes y en negrita, otros con letras mayúsculas, en algunos casos las informaciones ocupan siempre dos páginas, a veces se relacionan a todos los familiares, hasta la fiel sirvienta –de eso no tenemos, Paco, le recordé-, en algunos diarios solo ponen a la gente importante y en general solo destacan sus bondades, el lugar del periódico en que sale la información varía mucho, ya que es en primera página si se trata de gente muy importante o si mueren muchos a la vez, suele haber una sección de sociedad donde a veces ponen toda la relación y su edad, pero también aparecen noticias en las páginas de sucesos…”. Pero hoy …no sé dónde colocar su muerte.

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